Una flotilla de casi 200 embarcaciones con aproximadamente 5.000 personas a bordo, incluyendo grupos indígenas y pescadores, marcó la inauguración de la Cumbre de los Pueblos en Belém, celebrada paralelamente a la COP30. El evento puso de relieve la crítica situación de la selva amazónica y sus comunidades, y los participantes exigieron medidas climáticas urgentes, la protección de los derechos indígenas y el fin de la explotación ambiental corporativa.
