
Mientras el Líbano se prepara para reanudar las conversaciones directas con Israel, el fantasma del acuerdo del 17 de mayo de 1983 —que se firmó, pero nunca se aplicó— acecha la nueva ronda de negociaciones. El presidente libanés, Joseph Aoun, y el primer ministro, Nawaf Salam, se enfrentan a una campaña de desprestigio por parte de Hezbolá, que ya ha rechazado cualquier pacto e incluso ha lanzado amenazas veladas contra los dirigentes del país.
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