Los mortíferos atentados de París del 13 de noviembre de 2015 provocaron un cambio radical en la estrategia antiterrorista de Francia. Una década después, se presta mayor atención a la prevención de la radicalización y se comprenden mejor sus mecanismos. Sin embargo, la amenaza se ha diversificado más allá del extremismo islamista y las redes sociales aceleran el reclutamiento.
