Con bloques de hormigón amarillo, Gaza quedó dividida en dos. El 53% del territorio está bajo control israelí y fuertemente custodiado por tropas, mientras que en el 47% restante se hacinan casi dos millones de personas entre campamentos y escombros. En el oeste, Hamás intenta afianzar su dominio; en el este, el Ejército israelí se niega a retirarse hasta que el grupo deponga las armas y se establezca una fuerza de seguridad multinacional.
