Los apagones se volvieron parte de la vida cotidiana de los ucranianos, incluido el presidente Volodímir Zelenski. Los ataques contra la infraestructura eléctrica se incrementan a medida que se acerca el invierno, obligando a las autoridades y a las empresas a tomar medidas. Mientras tanto, en Donetsk, Rusia controla el 19% del territorio ucraniano y asedia a Pokrovsk, la puerta de entrada a la región más disputada de la guerra y que se encuentra prácticamente deshabitada.
