Tras dos años de guerra, los habitantes de Gaza que regresan a sus barrios enfrentan condiciones insalubres. Montañas de basura se acumulan cerca de zonas residenciales, provocando enfermedades como diarrea y afecciones de la piel. Aunque los combates entre Israel y Hamás han cesado por una frágil tregua, la recolección de residuos está colapsada. Un vertedero a cielo abierto se extiende junto a las tiendas de campaña de los refugiados, agravando la crisis humanitaria.
