Infraestructuras energéticas ucranianas fueron blanco de una serie de ataques rusos entre la noche del viernes y la mañana del sábado. Los bombardeos dejaron cuatro personas muertas y provocaron cortes de electricidad en varias regiones del país, incluida la capital Kiev. Paralelamente, el ejército ruso intensifica su ofensiva en el este, con el objetivo de tomar la estratégica ciudad de Pokrovsk, cuya captura representaría un importante avance militar cerca de la frontera rusa.
