Un tribunal ordinario de Ucrania condenó a cadena perpetua al soldado ruso Dmitri Kurashov, tras declararlo culpable del asesinato de un prisionero de guerra ucraniano. Kurashov fue capturado por el Ejército ucraniano y aceptó los cargos que se le imputaban, aunque declaró ante los medios que era inocente y que deseaba ser incluido en un intercambio de prisioneros. A pesar de su declaración, afirmó que no apelaría la decisión del tribunal. La sentencia representa un triunfo simbólico para Ucrania.
