A pesar de la disminución de los enfrentamientos, los gazatíes siguen sufriendo las consecuencias de dos años de guerra para poder transportarse. Tras el acuerdo de cese del fuego entre Israel y Hamás, los palestinos intentan reconstruir sus vidas en medio de un conflicto que dejó estragos en todos los ámbitos. Para desplazarse de un punto a otro dentro de la Franja, los ciudadanos deben esperar horas para conseguir vehículos improvisados que los lleven a su destino. A esto se suma la crisis económica y de combustible, que ha provocado un aumento en las tarifas de transporte.
