El gigante cementero francés Lafarge enfrenta un juicio histórico por presuntamente financiar grupos terroristas durante la guerra en Siria. La empresa habría pagado millones de euros a ISIS y Al Qaeda para mantener activa su planta cerca de la frontera turca en 2012. Revelado en 2016, el caso derivó en sanciones en EE. UU. y ahora en un proceso en Francia por violar embargos y financiar el terrorismo. Ocho exdirectivos están acusados en un escándalo que sacude al sector empresarial.
