Mali enfrenta una grave crisis de combustible causada por un bloqueo impuesto por el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), afiliado a Al Qaeda. La escasez ha provocado largas filas en las gasolineras de la capital, Bamako, y ha obligado al cierre de escuelas y universidades. Las embajadas extranjeras han aconsejado a sus ciudadanos abandonar el país.
