Kim Yong Nam, exjefe de Estado nominal de Corea del Norte, murió a los 97 años, según la prensa estatal. Entre 1998 y 2019 fue el rostro diplomático de Pyongyang como presidente del presídium parlamentario, un cargo que, en un sistema de purgas frecuentes, retuvo gracias a su lealtad a la familia Kim, de acuerdo con analistas.
