En Novi Sad, el colapso de una estación en 2024 que dejó 16 muertos reavivó las protestas contra el presidente Aleksandar Vucic. Estudiantes, agricultores y grupos civiles exigen elecciones y reformas anticorrupción, acusando al Gobierno de poner vidas en riesgo. La Unión Europea expresó preocupación por la represión violenta y la falta de transparencia. Las marchas, lideradas por una nueva generación de jóvenes, reflejan el creciente poder de la oposición en Serbia. Un informe de nuestra enviada especial, Irene Savio.
