Una operación policial y militar en dos favelas de Río de Janeiro dejó más de 120 muertos y desató protestas en varias ciudades de Brasil. Habitantes denuncian brutalidad excesiva, mientras las autoridades sostienen que el operativo buscaba miembros del Comando Vermelho. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva condenó la violencia, aunque líderes locales defendieron la acción. Manifestantes exigen responsabilidades y la renuncia del gobernador Cláudio Castro. Informa nuestra corresponsal, Valeria Saccone.
