La Asamblea Nacional francesa rechazó dos propuestas de impuesto a las grandes fortunas: una “tasa Zucman” del 2% para patrimonios superiores a 100 millones de euros y otra del 3% para más de 10 millones, dejando fuera las empresas familiares o innovadoras. El socialista Boris Vallaud criticó el sistema fiscal, afirmando que las multinacionales pagan menos que la clase media. La coalición de izquierda, incluida La Francia Insumisa, impulsa ahora una moción de censura contra el Gobierno de Sébastien Lecornu.
