Unos 2.500 agentes de diferentes cuerpos policiales se desplegaron desde la madrugada en los complejos de Penha y Alemão, dos de los conjuntos de favelas más densamente poblados y conflictivos de Río de Janeiro. El objetivo: desarticular a los principales líderes del Comando Vermelho, una de las mayor facciones del narcotráfico junto con el Primeiro Comando da Capital en el estado de Río y una de las más antiguas de todo Brasil. El operativo dejó 64 muertos, entre ellos 60 presuntos delincuentes y cuatro agentes, además de 81 detenidos.
