Catherine Connolly ha sido elegida próxima presidenta de Irlanda, lo que marca un hito en el panorama político del país. Conocida por su formación en psicología clínica y derecho, así como por su defensa de causas de izquierda, haciendo críticas en su campaña contra la militarización de Europa y enfatizando su compromiso por la justicia social, su elección se produce en un contexto de agitación social en la capital tras la presunta agresión a una niña y la creciente frustración ciudadana por la vivienda y el coste de la vida.
