Con una participación electoral históricamente baja y un alto número de votos anulados, la independiente Catherine Connolly se convirtió en la nueva presidenta de Irlanda. Representante de una coalición de partidos de izquierda, reemplazará a Michael Higgins el 11 de noviembre. Connolly, abogada y diputada, ha sido una figura polémica por sus posturas críticas hacia Londres, Bruselas, la Unión Europea, Estados Unidos e Israel.
