Sin los votos del Partido Socialista, las mociones de censura contra el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, presentadas por La Francia Insumisa, de la izquierda radical, y la Agrupación Nacional, de la extrema derecha, no alcanzaron los votos suficientes para ser aprobadas. Los socialistas decidieron no apoyar la moción gracias a la suspensión de la reforma pensional. La izquierda acusó a los socialistas de «haber sido engañados» por el premier. Por su parte, Marine Le Pen, condenó al Gobierno, calificando el presupuesto de «socialmente indecente».
