La nueva Asamblea se perfila como un reflejo del poder central: tecnócratas leales, minorías con representación simbólica y apenas un 3 % de escaños para mujeres. En las calles, las percepciones tras los comicios se debaten entre la esperanza y la queja, sobre todo de jóvenes, que dicen sentirse excluidos. Entrega desde Damasco de nuestra enviada especial Ethel Bonet.
