Las calles de Siria se encuentran en una calma casi sorprendente previo a las elecciones parlamentarias convocadas para el 5 de octubre. Sin mítines, pancartas, debates ni campañas, los sirios van a las urnas como un paso de estabilidad. Según el Gobierno, estas elecciones son un «signo de normalidad», pero la oposición asegura que se trata de unos comicios controlados desde arriba con poco espacio para la pluralidad. Informa nuestra enviada especial Ethel Bonet.
