El partido del magnate checo Andrej Babis, ex primer ministro, se impuso en las elecciones parlamentarias con un discurso eurocrítico, antiinmigración y contrario a seguir armando a Ucrania. Su victoria, aunque sin mayoría absoluta, abre la puerta a un posible retorno al poder y a un giro en la política exterior de República Checa hacia posiciones más próximas a las del húngaro Viktor Orbán.
