En Siria, las elecciones legislativas han suscitado reacciones encontradas entre las distintas comunidades. Los cristianos, la segunda minoría más numerosa, se muestran preocupados por su representación real, ya que algunos se sienten excluidos, mientras que otros esperan un futuro más inclusivo. La comunidad drusa, concentrada en el sur y en algunas zonas de Damasco, considera que las elecciones son un paso potencial hacia la reintegración política tras años de violencia sectaria. Sin embargo, sigue habiendo escepticismo, ya que muchos consideran que el proceso está controlado por las élites, lo que pone en duda su capacidad para reflejar la voluntad del pueblo. Nuestra corresponsal, Ethel Bonet, nos amplió la información.
