El Gobierno estadounidense enfrenta su primer cierre parcial en siete años debido a la falta de un acuerdo entre los legisladores sobre la financiación. Las propuestas de republicanos y demócratas han sido rechazadas, dejando las operaciones federales en el limbo. Si bien los enfrentamientos presupuestarios se han convertido en algo habitual en Washington a medida que la política nacional se ha vuelto cada vez más disfuncional, las disputas suelen resolverse a último minuto.
