El expremier británico Tony Blair fue fichado por Donald Trump en su “plan de paz” para Gaza como una de las figuras internacionales que encabezarán una “Junta de Paz” que supervisará el gobierno de transición “palestino y apolítico” en la Franja de Gaza. El legado de Blair está marcado por los resultado del proceso de paz en Irlanda del Norte y su controvertido protagonismo en la guerra en Irak, por lo que diferentes voces cuestionan su idoneidad frente al reto que supone el conflicto palestino-israelí.
