11 miembros de una misma familia han sido condenados a muerte por dirigir un imperio criminal mundial implicado en juegos de azar ilegales, prostitución y estafas telefónicas a gran escala. Operando desde Myanmar, cerca de la frontera con China, el grupo atraía a víctimas de África y Asia, en particular a ciudadanos chinos, con falsas ofertas de empleo en Tailandia, antes de obligarlas a participar en actividades fraudulentas bajo amenaza de violencia. Informe de Adrián Foncillas.
