Tras la paralización de los vuelos durante varias horas en Copenhague el lunes 22 de septiembre debido a la presencia de drones, el Gobierno de Dinamarca calificó el hecho como el ataque más grave hasta ahora contra su infraestructura crítica y lo vinculó con una serie de supuestas incursiones de drones rusos y otras interrupciones ocurridas en Europa, aunque evitó señalar directamente a un responsable.
