Representantes de varios países, incluidos Estados Unidos, Estonia y Reino Unido, abordaron las crecientes tensiones entre Rusia y la OTAN a raíz de presuntas incursiones aéreas rusas. Durante una reunión en la sede de las Naciones Unidas, las acciones del Kremlin fueron calificadas como una “escalada desestabilizadora”. Moscú, por su parte, negó haber violado el espacio aéreo de Estonia y aseguró que se trató de una operación realizada sobre aguas neutrales.
