Con aviones de combate MIG-31, Rusia violó el espacio aéreo de Estonia, según el primer ministro del país, Kristen Michal. La incursión duró unos 13 minutos y entraron en el cielo de la isla de isla de Vaindloo, en el Golfo de Finlandia, sin autorización, antes de ser interceptados por la defensa aérea de la OTAN. Estonia calificó de «atrevida» la acción y solicitó una reunión con la organización en virtud del artículo 4. Por su parte, el Kremlin negó cualquier irregularidad.
