La Comisión Europea puso en marcha el proceso para validar el histórico acuerdo de libre comercio con el bloque de países del Mercosur. El pacto, considerado estratégico por Bruselas y por líderes suramericanos, enfrenta una dura oposición de sindicatos agrícolas y del Gobierno francés, que teme un golpe a su sector agropecuario.
