Aunque las causas del bruxismo son diversas, entre los principales factores desencadenantes figuran el estrés y la ansiedad, al igual que trastornos del sueño como por ejemplo la apnea e incluso los efectos de medicamentos como anticonvulsivos o antidepresivos o algunos de los que se usan para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, conocido como TDAH.
