El nuevo Gobierno sirio despachó 600.000 barriles de crudo desde Tartus en su primera exportación oficial desde 2010, en medio de acuerdos con compañías internacionales y el levantamiento de sanciones estadounidenses. El envío muestra los intentos del nuevo Gobierno por proyectar estabilidad y recuperar la confianza de socios internacionales tras años de aislamiento
