Los líderes de Francia, Alemania y Polonia viajaron a Chisináu para no solo para participar de las conmemoraciones de independencia de Moldavia, también para respaldar al país en su intento de unirse a la Unión Europea. El país, a pesar de ser una república independiente, tiene regiones que se consideran autónomas y aliadas de Rusia, por lo que el bloque europeo teme que Moscú esté interfiriendo en asuntos internos.
