A la entrada de un supermercado o entre la muchedumbre de un festival, tecnologías de reconocimiento facial escanean en tiempo real el rostro de millones de británicos, en el único país europeo que ha desplegado a gran escala este método. Su uso este fin de semana en el carnaval de Notting Hill, que reúne a unos dos millones de personas en Londres, reaviva el debate entre autoridades que lo presentan como herramienta eficaz contra el crimen y organizaciones que lo denuncian como una forma de vigilancia masiva sin base legal.
