Calles militarizadas y un lamento que evoca las peores olas de violencia que ha vivido el país. Colombia se debate entre los atentados que marcaron el jueves 21 de agosto el retorno punzante de un flagelo que hiere a su población y la empuja hacia la orilla del temor que reinó durante más de 50 años de conflicto con la entonces guerrilla de las FARC.
