Tres buques de guerra y unos 4.000 militares. Ese es el despliegue que ordenó EE. UU. cerca de las costas de Venezuela. La Casa Blanca aseguró que su objetivo es combatir el tráfico de drogas. Pero el Gobierno de Nicolás Maduro, por quien Washington ofrece una recompensa de 50 millones de dólares, ha advertido de una «amenaza regional». Además, respondió convocando a 4,5 millones de milicianos.
