Chiapas, el estado más pobre de México, se ha convertido en un campo de batalla entre los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. La disputa por el control de rutas de droga y migración trajo muerte, secuestros y desplazamiento a las comunidades. Ante la escalada, el Gobierno creó la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal, un grupo élite fuertemente armado. Pero en una región con memoria de abusos por parte de todos los actores armados, este despliegue genera tanto esperanza como preocupación. France 24 recorrió la zona.
