Erik y Lyle Menéndez, dos hermanos condenados inicialmente a cadena perpetua por el asesinato de sus padres en 1989, han iniciado sus audiencias de libertad condicional tras más de tres décadas en prisión. El caso volvió a los tribunales en medio de creciente evidencia que apunta a que los crímenes ocurrieron después de años de abuso sexual por parte de su padre, situación retratada en una serie de Netflix. Si se les concede la libertad, la decisión pasará al gobernador de California, Gavin Newsom, quien tendrá la última palabra sobre aceptarla o rechazarla.
