La contaminación de un lote de fentanilo, vinculada sospechosamente a la muerte de cerca de un centenar de personas, desató un escándalo cuyas consecuencias todavía están lejos de conocerse por completo. La tragedia desnuda fallas estructurales en la producción, distribución y control de medicamentos, mientras la Justicia avanza sobre posibles negligencias de laboratorios y autoridades sanitarias.
