Bolivia celebra elecciones presidenciales este domingo 17 de agosto y la realidad para sus ciudadanos es compleja: el país afronta la peor crisis económica de las últimas cuatro décadas y la crispación política está en máximos en medio de una profunda fragmentación. Las encuestas proyectan un giro a la derecha y, por primera vez en casi 20 años, el izquierdista Movimiento al Socialismo (MAS) llega sin un candidato con suficiente respaldo. ¿Cómo se llegó a este punto?
