Bolivia llega a unas elecciones generales en las que la apertura a los mercados internacionales dependerá de qué facción obtenga la victoria. Una nación de 12 millones de habitantes que ya no cuenta con suficientes alimentos, combustibles o dólares y que obliga a los conductores a improvisar dormitorios en sus vehículos mientras esperan días enteros por gasolina. La crisis económica se agudiza mientras los bolivianos esperan los comicios del próximo 17 de agosto.
