Mientras la atención mundial se centra en la falta de alimentos en la Franja de Gaza, otro problema golpea a la población del enclave: la escasez de agua potable. Según agencias de ayuda, el 96% de los habitantes de Gaza ha pasado de una inseguridad hídrica moderada a una situación aún más grave. Esto ocurre, en parte, porque las pocas fuentes de agua en la Franja están contaminadas debido a los escombros y la destrucción.
