Arabia Saudita ha ejecutado a 17 personas en solo tres días, lo que supone el ritmo más rápido de pena de muerte desde 2022 y eleva el número total de ejecuciones este año a 239. Este aumento ha suscitado la preocupación de los grupos defensores de los Derechos Humanos y ensombrecido el discurso reformista del reino bajo el príncipe heredero Mohammed bin Salman.
