Colombia permanece dividida tras el anuncio de la condena contra el expresidente Álvaro Uribe Velez. Mientras sus simpatizantes denuncian persecución política contra el exmandatario, sus detractores ven en la pena una fracción de justicia. Uribe fue condenado, en primera instancia, a 12 años de prisión domiciliaria, una multa de unos 840.000 dólares y una inhabilitación por 8 años por fraude procesal y soborno.
