La Asamblea Legislativa de El Salvador, dominada por el partido oficialista, ratificó una reforma que permite la reelección indefinida del presidente, eliminó la segunda vuelta electoral y alargó el periodo presidencial a seis años. Aunque una parte significativa de la sociedad salvadoreña apoya incondicionalmente a Bukele por haber reducido drásticamente la violencia de las maras mediante un estado de excepción aún vigente, su presidencialismo es cada vez más objeto de críticas. Óscar Martínez, jefe de redacción de El Faro, medio digital de El Salvador, analizó el panorama.
