Después del conflicto con Israel, Irán ha acelerado las expulsiones de afganos en situación irregular. Desde junio, más de 256.000 personas, incluyendo mujeres y niños, han sido deportadas, marcando un récord en la política de devoluciones masivas aplicada por Teherán. Además, las autoridades iraníes han acusado a varios afganos de actividades de espionaje.
