Surinam se enfrenta a un gran desafío: la erosión costera, exacerbada por el cambio climático y la destrucción de los manglares, amenaza su capital agrícola y sus medios de vida. Con el 68% de la población viviendo en zonas vulnerables al aumento del nivel del mar, el Gobierno ha luchado por restaurar los manglares y ha recurrido a la construcción de un dique de 11 millones de dólares para limitar los daños. La erosión también ha tenido un impacto en la vida marina, en particular en las tortugas marinas, ya que las playas de anidación siguen desapareciendo.
