Las actividades escolares, los servicios de urgencias, transportes, turismo e incluso el legendario torneo de Wimbledon, se han visto afectados por la ola de calor que sofoca a gran parte de Europa. El fenómeno que anticipó las altas temperaturas del verano ha sido causado, según los expertos, por un anticiclón procedente de África que ha disparado los termómetros, sobre todo en los países del sur y en el Mediterráneo, por encima de los 40 grados centígrados.
