A punto de cumplir 90 años, el líder del budismo tibetano anunciará el próximo 6 de julio los pasos a seguir para asegurar la continuidad de su legado. China, atenta a cada movimiento, busca influir en el proceso. Desde Beijing consideran al Dalai Lama un separatista y ya existen antecedentes de intervención: en 1995 detuvieron al Panchen Lama, figura clave en la identificación de su sucesor.
