Entre los funcionarios del Gobierno de Estados Unidos que se han pronunciado tras la ofensiva militar contra las instalaciones nucleares de Irán, el vicepresidente J.D. Vance negó que Washington esté en guerra con Teherán y afirmó que el objetivo era retrasar el programa nuclear del país persa. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que el mundo “es más seguro y estable” tras la ofensiva.
